Noticias

Un llamado a la compasión

ARROYO, PR – Charles sonríe a la cámara al sentir los “flashes” de la cámara sobre su rostro. Aún a su cortísima edad, 1 año y dos meses apenas, no le está malo ser retratado.

  Lamentablemente un “flash” es lo que más podemos acercarnos a él sin primero asegurarnos de que estemos completamente desinfectados. Y es que de esa edad que ya mencionamos y que repetimos, un año y dos meses de edad, ha estado confinado a la cama de un hospital por sobre un año meses. Es decir, finalmente empieza a conocer el mundo que le rodea aunque con sus enormes limitaciones.

  La razón para esto es que este angelito nació con una deficiencia en su sistema inmunológico que lo hace propenso a enfermarse fácilmente y con ello ha complicado de manera inesperada la vida de su madre, Tania Cabrera Lebrón y su familia que han tenido que toparse con la cara fea del negocio que es la salud en Puerto Rico.

Publicidad

  Esto se debe principalmente a que aunque se sabe desde hace suficiente tiempo que el pequeño Charles tiene una condición, no se sabe cuál es por el simple motivo de que el único laboratorio especializado para hacer las evaluaciones pertinentes y que están bajo la región cubierta por el plan de salud de la Reforma del Gobierno, no lo ha hecho por no ponerse deacuerdo con el plan de salud público. El exámen cuesta nada menos que $6 mil y según la madre del bebé, el laboratorio teme que la Reforma no pague el examen a pesar que fue aprobado hace casi dos meses y mientras tanto la salud de Charles está en la balanza.

  Y esto es así porque la confirmación de lo que le está causando esta deficiencia inmunológica es crucial para poder tomar el siguiente paso y que pueda ser aceptado por una institución hospitalaria en los Estados Unidos, ya que en la región sureste ni metropolitana, existen las facilidades para tratarlo.

  A esto se suma la grave carencia de especialistas en —- pediátrica que obliga a la familia a viajar al norte para encontrar a alguien que pueda atender a Charles. La dependencia de tan pocos profesionales de la salud que la reciban llevó a la madre a pasar por la traumática experiencia que debió vivir con una doctora que la maltrató verbalmente, y de lo cual fue testigo la enfermera asignada por el plan y que ayuda en todo lo relacionado al bebé durante las horas de trabajo que se le han asignado.

  Desde el escarpado sector Acueductos en el Barrio Palmas de Arroyo, Cabrera Lebrón, narró el inesperado reto en el que se ha convertido su vida para poder asegurarse el bienestar de Charles, segundo de sus hijos y que cambió para siempre su entorno y estilo de vida.  “Mi bebé nació a los seis meses y medio, estuvo un año y medio en el hospital. A raíz de la prematurez de él ahora tiene un problema crónico pulmonar. Tiene que tener siempre oxígeno y una deficiencia en las células T” explicó al mencionar que por el momento se ha descartado la necesidad de una transplante de médula ósea pero la evaluación del sistema inmunológico aún está en veremos por la situación antes descrita.

  Producto de estas situaciones, el menor tiene que estar en un ambiente completamente desinfectado, con aire acondicionado permanentemente, con una máquina de oxígeno y recibiendo su alimento por un catéter a su estómago debido a que al estar tanto tiempo en una cuna de hospital, no ha desarrollado varios músculos de su cuerpo como los bucales. Así tampoco ha desarrollado aún sus músculos de soporte en la espalda por lo que apenas puede sostener su cabeza y aunque tiene algún progreso no se ha podido concretar que se le brinden las terapias necesarias para desarrollarse.

  “Se le da terapias, tiene que tomar medicamentos por su sistema inmunológico, tiene que estar con aire (acondicionado) y con oxígeno las 24 horas… se succiona porque obviamente se tapa… no es fácil” expresó la madre.

  Esto implica que cada vez que hay que llevarlo a una cita médica, se trace toda una planificación con las ambulancias y lugares a donde vaya a ir. “Hay que tenerlo en una burbuja básicamente” destacó. Esto sin embargo palidece ante lo que podría costarle el trasladarlo a Estados Unidos ya que el estimado del traslado mediante ambulancia aérea podría rondar los $15,000 a 25,000, una cantidad inalcanzable para una alguien que debió renunciar a su trabajo para pasar todo el tiempo con su niño y que solo vive de la pensión que le pasa el padre del menor y algo más.

  Afortunadamente el plan de salud le ha cubierto varias de las necesidades más costosas pero tiene que gastar en otros numerosos artículos como guantes o el gasto de luz ya que no recibe subsidios y su última factura se elevó a unos $400. Gracias a su familia y numerosos ciudadanos que la visitan siempre le llegan cositas con las que se mantiene a flote pero sigue urgiendo ayuda sobre todo en la forma de pañales, comida de bebés y guantes así como una planta eléctrica. Pese a ello ha tenido que utilizar de sus ahorros para lo más urgente aún cuando ese dinero lo intenta reservar para cuando traslade a su hijo al continente porque sabe lo mucho que costará. “Por eso sigo tocando puertas y sigo buscando porque no puedo sola, económicamente no puedo” afirmó Tania.

  “Hay días que me levanto con esta única cara, llorando… por la noche porque pasar esto así, sola, sin el apoyo de quien se supone que esté, no es fácil” agregó la joven madre. Ante la falta de terapias que aún no ha conseguido por demoras con el plan médico, ella misma mantiene a su hijo activo lo más que pueda, dentro de su cuarto que es el mundo actual del menor por ahora.

  Destacó que mientras el bebé estuvo hospitalizado en el Centro Médico, ellos se encargaron de cada trámite pero una vez le fue entregado el bebé, quedó todo en las manos de ella y lamentó que intenta conseguir a la doctora que lo atendía pero nunca está disponible. “Esto es bien estresante encontrar un especialista que te ayude, alguien que te ayude y que sepa. Yo no sé, nunca he pasado por esta situación y ahora verme en esta situación de llamar hospitales, de llamar aquí, llamar allá y nunca nadie me dice nada es desesperante ya. Quiero llevarme al nene y que hagan lo que tienen que hacerle pero aquí no veo ayuda ninguna” dijo la arroyana entre lágrimas. “Yo lo que quiero es que tenga una calidad de vida, que sea un niño normal” expresó con voz entrecortada.

  Reconoció que tampoco tiene contactos con organizaciones sin fines de lucro o religiosas que la puedan ayudar a buscar todos los instrumentos legales o de servicio que puedan asistirle para poder llevar al bebé a donde puedan atenderlo.

  Para quienes estar en contacto con esta situación, pueden visitar la página en facebook Charles Eliam Ríos Cabrera o si desea ayudar vía ATH móvil 787-242-2131 o a la cuenta del BPPR 207257270 a nombre del niño.

Comments

comments

Share:
Loading...