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Tribunal Supremo decidió en contra de la ULEES en caso de difamación contra enfermera

EL REGIONAL

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  En una opinión redactada por el juez asociado Ángel Colón Pérez, el Tribunal Supremo revocó al Tribunal de Apelaciones en el caso de difamación que presentó la enfermera Marta Quiles Algarín contra la Asociación Bonafide ULEES, en el que luego de perder la demanda el sindicato alegó que las expresiones objetadas estaban protegidas por tratarse de una disputa obrera.

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  La sentencia del 28 de junio de 2018, delimitó el alcance del concepto disputa obrera, según dispuesto en el Art. 249 del Código de Enjuiciamiento Civil, a los fines de determinar su aplicabilidad en una orden protectora de embargo por motivo de una sentencia en un caso de daños y perjuicios por libelo.

  De acuerdo con la información presentada en el juicio celebrado en el Atribunal de Primra Instancia, para el año 2008, la señora Marta Quiles se desempeñaba como enfermera graduada en el Hospital Psiquiátrico Correccional del Centro Médico, adscrito al Departamento de Corrección y Rehabilitación.

  La Asociación Bonafide ULEES, publicaba el boletín informativo La Probatoria Nacional, que distribuía entre los empleados del Departamento de Corrección y sus dependencias, y en el cual se incluían artículos que narraban situaciones que ocurrían en el área de trabajo.

  Durante el año 2008, el referido boletín informativo publicó una serie de artículos en los que se aludía directamente a la señora Quiles Algarín. En los mismos, alegadamente se hacían imputaciones sumamente negativas respecto al carácter de esta última.

  En el boletín, la ULEES imputó a Quiles Algarín,dirigir un grupo de enfermeras con “cargos misteriosos”; ser una “afrontá”; incautar medicamentos de pacientes hospitalizados durante sus turnos de supervisión; y tener una campaña de acoso y hostigamiento contra el personal de enfermería; entre otras imputaciones.

Cuando se enteró de las expresiones, Quiles Algarín presentó una demanda en daños y perjuicios en contra de la ULEES. En dicha demanda, adujo que durante el año 2008 la referida organización obrera publicó, en más de siete ediciones de su boletín informativo La Probatoria Nacional, información difamatoria y falsa en contra de su persona. Además, sostuvo que, en varias ocasiones, le solicitó a la ULEES que desistiera de su conducta, ya que ponía en riesgo su licencia de enfermera, pero dicha organización obrera hizo caso omiso a su petición.

  Oportunamente, la ULEES presentó su contestación a la demanda, donde, en esencia, negó las alegaciones en su contra. El 18 de julio de 2013, el Tribunal de Primera Instancia dictó Sentencia a favor de la señora Quiles Algarín. Por ello, ordenó a la ULEES a cesar y desistir de las publicaciones difamatorias en contra de la señora Quiles Algarín y a pagarle a ésta una indemnización de $35,000 por concepto de daños y perjuicios, más una suma de $3,500 por las costas, gastos y honorarios de abogado relacionados con el presente litigio.

  Inconforme con dicho proceder, la ULEES acudió, por primera vez, al Tribunal de Apelaciones, arguyendo que las expresiones hechas en el referido boletín estaban cobijadas por la National Labor Relations Act (NLRA), infra, y, por tanto, para que prosperara su causa de acción en daños y perjuicios. El Tribunal de Apelaciones confirmó la Sentencia dictada por el foro primario.

  No conforme con dicho proceder, la ULEES recurrió al Tribunal de Apelaciones, mediante recurso de certiorari, en el cual solicitó la revisión de la determinación del foro primario, por entender que dicho tribunal erró al declarar no ha lugar su solicitud de orden protectora. A dicha solicitud, Quiles Algarín también se opuso.

  Evaluados los planteamientos de las partes, el foro apelativo intermedio emitió una Sentencia, en la cual revocó la determinación del Tribunal de Primera Instancia.

  Por otro lado, el Tribunal Supremo federal ha reconocido también que, si bien la definición del concepto disputa obrera es amplia, ésta no se extiende a cualquier controversia que esté remotamente relacionada a algún entorno laboral.

  Aunque la definición reconoce que las partes no tienen que encontrarse necesariamente en una relación inmediata de patrono y empleado, la controversia debe surgir de dicha relación para que la misma pueda ser considerada propiamente una disputa obrera.

  De otra parte, como ya mencionamos, el hecho de que la parte contra quien se reclama la compensación por daños sea una unión no convierte la controversia en una disputa obrera de forma automática. Ello pues, al determinar si una controversia constituye una disputa obrero-patronal, no debemos fijarnos en quién plantea el asunto, sino de dónde surgen los derechos reclamados.

  En lo que respecta al caso ante nos, como ha quedado claramente demostrado, la reclamación de la señora Quiles Algarín surge a consecuencia de los daños ocasionados por la ULEES, al publicar expresiones falsas y difamatorias sobre esta última de forma negligente.

  Dichas expresiones no iban dirigidas a hacer un reclamo legítimo al patrono dentro de la relación obrero patronal o a hacer algún planteamiento relacionado a los términos o condiciones del empleo, como requiere la normativa antes expuesta, sino más bien constituían ataques personales contra la señora Quiles Algarín. Ataques como estos no se pueden considerar objeto de una disputa obrera.

  Así las cosas, y no estando aquí presente ninguno de los dos elementos esenciales a considerar al momento de determinar si estamos o no ante una disputa obrera, que la controversia esté relacionada a los términos o condiciones del empleo; o que los derechos reclamados surjan de la relación obrero-patronal –, resolvemos que la controversia ante nos, no constituye una disputa obrera, por lo que no le es aplicable lo dispuesto en el inciso 13 del Art. 249 del Código de Enjuiciamiento Civil, supra. Siendo ello así, se cometió el error señalado.

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