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Supremo revoca Apelativo en caso de Comuneros/herederos

EL REGIONAL

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   En el caso de Olga Margarita Molina González v. Héctor Álvarez Gerena, el Tribunal Supremo de Puerto Rico revocó al Tribunal de Apelaciones, Región Judicial de Mayagüez – Utuado, Panel XI, en el ámbito de Derechos Reales, en el que se determinó a partir de qué momento el comunero/heredero que ostenta el uso y disfrute exclusivo del bien común, debe compensar a otro comunero/heredero que alega haber sido privado de su derecho propietario.

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    La particularidad que presenta el caso de una comunidad ordinaria que está compuesta por dos comuneros/herederos con distintos causantes, cuyos respectivos caudales hereditarios no han sido objeto de partición.

    A la jueza Anabelle Rodríguez Rodríguez le tocó redactar la opinión del tribunal. “Esta situación resulta en que -sobre un solo bien inmueble- graviten derechos hereditarios distintos y se constituya una comunidad, cuya división es objeto de la presente controversia. Es en ese contexto que debemos evaluar bajo qué circunstancias –y a partir de qué momento- el comunero/heredero que ostenta el uso y disfrute exclusivo del bien común debe compensar al otro comunero/heredero que alega haber sido privado de su derecho propietario”.

   De acuerdo con la cronología del caso, Juan González Chanza estuvo casado con María Álvarez Valentín y, durante la vigencia del matrimonio, adquirieron ciertos bienes, incluyendo la finca que origina la controversia ante nuestra consideración. González Chanza y Álvarez Valentín fallecieron sin tener herederos forzosos. No obstante, González Chanza otorgó testamento abierto el 11 de febrero de 1992. Mediante éste, legó todos sus bienes a Álvarez Gerena. Por su parte, Álvarez Valentín, otorgó testamento abierto el 18 de diciembre de 1996 y legó todos sus bienes a Molina González.

González Chanza falleció el 7 de febrero de 1994 y, a partir de entonces,  Álvarez Gerena, pasó a ostentar un derecho hereditario sobre los bienes de su causante, entre los cuales se encontraba una finca perteneciente al matrimonio. Álvarez Gerena convivió con Alvarez Valentín en dicha finca hasta que ésta falleció el 15 de junio de 2001. 

   El 20 de julio de 2005, Molina González presentó una demanda ante el Tribunal de Primera Instancia en la que alegó que, antes del fallecimiento de Álvarez Valentín, Álvarez Gerena se había apoderado de la totalidad de la finca sobre la cual tenía un derecho hereditario. Según arguyó, Álvarez Gerena tenía el disfrute exclusivo de la propiedad y se había lucrado de ese uso al alquilar parte de ésta para generar ingresos.

   Asimismo, sostuvo que el peticionario había intentado inscribir la finca únicamente a su nombre en el Registro de la Propiedad. Por tal razón, solicitó al foro primario que llevara a cabo la división correspondiente y le adjudicara su participación del cincuenta por ciento (50%) de la comunidad. Además, Molina González solicitó que se ordenara a Álvarez Gerena pagarle por el uso que le había dado a la propiedad, así como parte de la renta que había generado alquilando la misma.

   Álvarez Gerena contestó la demanda y negó tener el uso exclusivo de la propiedad. Por el contrario, alegó que, luego del fallecimiento de González Chanza, se había mudado a la propiedad junto con su esposa para cuidar y atender a Álvarez Valentín sin recibir paga alguna por esos servicios. Según indicó, permaneció en la finca luego del fallecimiento de ésta para cuidar y proteger la propiedad de la que era comunero y en la cual había realizado mejoras con trabajo y dinero propio. Negó haber alquilado la propiedad y consignó no tener objeción en que se adjudicara a favor de Álvarez Gerena el cincuenta por ciento (50%) del valor de la finca, luego de que ésta fuese tasada y se le acreditaran las mejoras Realizadas.

   Posteriormente, Molina González enmendó su demanda para, entre otras cosas, describir la propiedad y solicitar que se adjudicara una renta mensual del valor de ésta y se le concediera un crédito de la mitad de esa cuantía por todos los años que Álvarez Gerena había vivido en la finca.  Álvarez Gerena, por su parte, contestó la demanda enmendada y presentó una reconvención. Mediante esta última, alegó que se había encargado del mantenimiento de la propiedad desde el 1994 sin que Molina González ni la difunta señora Álvarez Valentín contribuyeran de forma alguna.

    En su reconvención, Álvarez Gerena indicó que los gastos de mantenimiento de la propiedad por todos esos años se estimaban en $30,000.00, por lo que Molina González le adeudaba $15,000.00. Asimismo, sostuvo que había fungido como administrador de la propiedad desde el 1994 y no había recibido remuneración alguna en concepto de ello.

   Por tanto, solicitó que se le ordenara a Molina González satisfacer la suma de $301,600 por los gastos de administración del inmueble. Por último, solicitó al tribunal que ordenara el rembolso de los gastos en los que había incurrido relacionados con el sepelio de Álvarez Valentín; a saber, $5,000.00. Por último, informó que la propiedad objeto del pleito adeudaba $12,101.84 en concepto de contribución sobre la propiedad inmueble, por lo que procedía que se ordenara a Molina González pagar la mitad de esa cuantía.

   Luego de la celebración del juicio en su fondo y un extenso desfile de prueba, el Tribunal de Primera Instancia dictó una sentencia mediante la cual ordenó a Álvarez Gerena pagar a Álvarez Valentín $66,000.00 por su participación en la propiedad, más la suma de $78,650.00 por el beneficio que ésta debió haber recibido en concepto de rentas “por los últimos veinte (20) años, para un total de $144,650.00”.

    En su Sentencia, el TSPR, expidió el auto de certiorari presentado únicamente con relación al primer señalamiento de error y revocó el dictamen recurrido en lo concerniente al momento a partir del Álvarez Gerena estaba obligado a compensar a Molina González por el uso y disfrute exclusivo del bien común.

    “Conforme a lo aquí resuelto, el señor Álvarez Gerena deberá compensar a la señora Molina González a partir del momento en la que ésta solicitó la división de la comunidad mediante la demanda que interpuso ante el Tribunal de Primera Instancia en el año 2005. A esos efectos, se modifica la compensación a $42,651.00 en concepto de rentas por el uso y disfrute exclusivo de la residencia. Asimismo, se deja sin efecto la orden de inscripción del inmueble en el Registro de la Propiedad emitida por el Tribunal de Primera Instancia”, indica la Sentencia.

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