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Salud, dignidad y pobreza: un asunto de derechos humanos

Reinaldo Millán

redacción@elregionalpr.com

La pobreza y la vejez fueron las principales víctimas de los huracanes Irma y María, durante el mes de septiembre de 2017, y los meses posteriores.

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Por eso, un grupo de académicos y activistas reclaman al gobierno que establezca una política pública para evitar cometer los errores antes, durante y después del paso de los fenómenos catastróficos, ya que fueron los pobres y los ancianos los más vulnerables al representar la mayoría de las muertes contabilizadas.

La Doctora Melissa Marzán, estableció, durante un foro sobre salud, dignidad y pobreza, la relación de muertes de María con los índices de empobrecimiento económico en la isla.

“No debemos enfocarnos en el número sino en quienes murieron, porque de ahí se genera política pública para evitar que vuelva a pasar”, manifestó Marzán.

“Han sucedido nuevas cosas en los pasados meses como el famoso estudio de Harvard, y los datos que se divulgaron por parte del registro Demográfico, sobre las muertes del periodo del 18 de septiembre hasta el 18 de junio de 2018 “, explicó la profesora de la Escuela de Medicina de Ponce.

Marzán indicó que la información compilada presenta un cuadro claro que identifica a los pobres y los envejecientes, como las victimas de mayor cantidad en los eventos atmosféricos.

Para la doctora Marzán, señaló que no es tan importante cuántos murieron sino saber quiénes fueron las víctimas de los huracanes,

“Dentro de la epidemiología del desastre hay una definición sobre las muertes relacionadas, y todos hemos escuchado los casos de gente que murió en su residencia, que hubo gente que enterraron en el patio y los que presuntamente murieron dentro de sus automóviles”, explicó.

El gobierno solo contabilizó las muertes ante el paso del huracán, pero la definición que había que utilizar fue la de las muertes relacionadas con el fenómeno atmosférico. Por eso solo contabilizaron 64.

Marzán indicó que durante el paso del huracán Katrina en Nueva Orleans, muchas personas murieron ahogadas, caso que no fue similar en Puerto Rico, ya que los vientos fue el principal problema que enfrentaron los residentes de las áreas afectadas.

De hecho, las estadísticas establecen que la edad promedio de las muertes de Katrina fue de 65, mientras que la edad promedio de las muertes de María, fue de 84.

Por su parte, la licenciada Astrid Soto López, presidenta de la Comisión de la Vejez del Colegio de Abogados y Abogadas de Puerto Rico,  la sobremedicación en personas de edad avanzada es un problema grave en la sociedad puertorriqueña.

Soto López, señaló que existen leyes para proteger a los envejecientes de la sobremedicación, por lo que no deben estar sufriendo como ahora, tanto en sus hogares solitariamente o con familiares, así como en centros de cuidado.

“Hay una diversidad en términos poblaciones de las personas de 60 años en adelante, porque hay unas personas que tienen unas capacidades pero hay otras que son muy dependientes”, indicó la abogada.

Soto López, indicó que también hace falta una política pública clara para defender a los más vulnerables, en casos de fenómenos catastróficos, ya que los envejecientes son los más afectados, y tampoco se puede permitir que en los centros de cuido los abandones o los maltrates, así como los sobremediquen mientras pasa un huracán.

Mientras tanto, Walter Bosque, director de una clínica comunitaria de desintoxicación en Nueva York, se mostró preocupado por el acceso a la salud de la población en general, y en específico de los drogodependientes en un  caso de emergencia.

Bosque, enfermero acupunturista retirado, indicó que hace falta crear una ley que permita a los más vulnerables a ceder a tratamientos como el de la acupuntura para lidiar con el problema de la drogodependencia.

“Voy a cumplir 70 años en octubre, y son 70 años de lucha y amor, fui el primer acupunturista en Nueva York, y el primer licenciado en California, y creo que en Puerto Rico se debe crear el espacio para el establecimiento de escuelas y clínicas de acupuntura”, expresó Bosque, al indicar que es necesario que los más vulnerables, como en Nueva York y California, que accedan a tratamientos.

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