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Roberto Clemente pertenece al Pabellón Bucanero del Deporte Arroyano

Reinaldo Millán

EL REGIONAL

redacción@elregionalpr.com

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  No nació en Arroyo ni jugó con los equipos del pueblo costero, así como tampoco estudió en sus escuelas, pero Roberto Clemente Walker pertenece, desde el domingo pasado, al Pabellón Bucanero del Deporte Arroyano.

  Y es que Clemente Walker, cuando jugaba con los Piratas de Pittsburgh en la Liga Nacional de béisbol de la Liga Mayor estadounidense, representaba no solo a Carolina, tierra que lo vio nacer, sino a todo un pueblo, toda una nación, es decir, a todos los municipios y todos los puertorriqueños, donde quiera que estuvieran, vivían y pensaban.

  Por eso, la Junta de Directores del Pabellón, decidió iniciar un movimiento para que todos los salones de la fama de Puerto Rico eleven a Clemente Walker a sus respectivos recintos de inmortales.

  “Mi tío Roberto jugaba por todo un país”, destacó su sobrina Judith, quien acompañó a su padre Justino “Matino” Clemente Walker para aceptar el honor que le confirieron a su hermano, el mejor pelotero nacido en Puerto Rico, y uno de los mejores de todos los tiempos del béisbol de liga mayor.

  Y así fue, jugó para Puerto Rico, evidencian las entrevistas que concedió a lo largo de su carrera con la prensa estadounidense que lo abordaba. “Bendición a mami y papi”, decía cada vez, y “un saludo al pueblo de Puerto Rico”, expresaba acto seguido, para hacer, como recalcó el orador de la ceremonia que se llevó a cabo en el Teatro Renacimiento, Dr. José Víctor Madera, “un evento fundamentalmente familiar, donde la ética, la dedicación y  el compromiso siempre estaban presentes en sus actos”.

  Clemente figura ahora como parte del Pabellón Bucanero del deporte Arroyano, junto al expelotero profesional Juan Lebrón, el voleibolista Ricardo Flores, el judoca Keneth Burgos y el propulsor José Peña, en una ceremonia dedicada a la Dra. Abigail Caraballo Ramos, que fue presidida por el ingeniero Ángel Cora, y en la que tuvo la oportunidad de cerrar la Dra. Daliana Muratti, investigadora de la etapa juvenil del astro boricua.

  Un emocionado Matino Clemente, aceptó el reconocimiento a su hermano Roberto, y relató lo difícil que se le hizo enfrentar el discrimen en las décadas del 50, 60 y 70.

  El Premio Aníbal Rosario fue para Osvaldo Galarza.

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