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Mi educación, mi derecho

Por Eunice M. Ortiz Nieves*

Para EL REGIONAL

   La educación es uno de los factores más influyentes en el avance y progreso de las personas y sociedades.    

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    Es importante entender el rol determinante que representa la educación para el crecimiento, desarrollo y reproducción del presente y futuro de un país. La educación es un derecho que todas las personas tienen. Así lo establece el

Artículo 2 Sección 5 de la Constitución de Puerto Rico, Toda persona tiene derecho a una educación que propenda al pleno desarrollo de su personalidad y al fortalecimiento del respeto de los derechos del hombre y de sus libertades fundamentales. Mientras que, la Declaración Universal de los Derechos Humanos en el Artículo 16 también establece que, Toda persona tiene derecho a la educación. La educación debe ser gratuita, al menos en lo concerniente a la instrucción elemental y fundamental. Dos documentos basados en la defensa y exigibilidad del cumplimiento de este derecho tan importante que fomenta la capacitación de personas para ocupar diferentes rangos.

    Asegurar el derecho a la educación es vital para el desarrollo económico, social y cultural de todas las sociedades.

    Al educarse, una persona asimila y aprende no solo información, sino creencias, valores y comportamientos. Es la vía que permite a los miembros de una sociedad, integrarse a una institución de estudio para obtener herramientas útiles que le permitan convertirse en un individuo que contribuya efectivamente al país. No obstante, en el contexto de Puerto Rico la educación ha sido impactada cada cuatrienio debido al recorte de fondos y sueldazos en puestos que no contribuyen al crecimiento educativo. Por ejemplo, Julia Keleher, exsecretaria del Departamento de Educación, protagonista junto al exgobernador Ricardo Rosselló Nevares del desmantelamiento de una de las instituciones más importantes para la reproducción de conocimiento e individuos íntegros en sociedad. Sin olvidarnos de la Universidad de Puerto Rico, el primer centro docente del país, donde salen los mejores profesionales y se contribuye al pensamiento crítico, la lucha, la resistencia y la exigibilidad del cumplimiento de nuestros derechos establecidos en la constitución previamente mencionada.

    Hoy somos víctimas una vez más de los atropellos del gobierno, cargando aumentos excesivos en la matrícula, perdiendo exenciones y lo más devastador, arriesgando nuestra salud tomando clases en salones con hongo, techos filtrándose y pupitres sucios, propensos a contagiarnos con cualquier tipo de enfermedad por negligencia de los que se entiende, trabajen diligentemente por el país.

    Es inaceptable que los niños como los jóvenes, quienes representan el futuro, seamos el instrumento que el Estado utiliza para lucrarse. Mientras sin querer queriendo destruyen los sueños de muchos estudiantes a ser ingenieros, abogados, enfermeros, doctores, bomberos, quiroprácticos, maestros o policías.

    La educación es necesaria en todos los sentidos. Para alcanzar mejores niveles de bienestar social y crecimiento económico, para nivelar las desigualdades económicas y sociales, para propiciar la movilidad social de las personas; para acceder a mejores niveles de empleo, para elevar las condiciones de los jóvenes, para un avance democrático y para el impulso de la ciencia, la tecnología y la innovación abriendo paso a la construcción de una sociedad más consciente, educada, responsable, comprometida, justa, honesta, equitativa, empática y crítica.

* Estudiante de tercer año en Trabajo Social de la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Río Piedras

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