Salud

Los desastres naturales y los niños

EL REGIONAL

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  La Asociación Americana de Sicología (APA, por sus siglas en inglés, ha publicado unas recomendaciones para trabajar con los niños durante emergencias naturales. Patricia Pochet, Asociación de Psicología de Puerto Rico, ha traducido estas guías para la comunidad hispanoparlante. Lo reproducimos por su importancia y reconocemos a la APA por su extraordinaria aportación.

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    “La ansiedad intensa y el temor que a menudo aparecen después de un desastre pueden ser especialmente problemáticos para los niños sobrevivientes, especialmente si éstos han sido víctimas directas del desastre o si han sido separados de sus familias. Algunos niños pueden tener regresiones y exhibir conductas de edades anteriores, tales como chuparse el dedo o mojar la cama. Es posible que sean propensos a tener pesadillas y que presenten temor a irse a dormir solos. Su desempeño en la escuela también puede sufrir. Otros cambios en los patrones de conducta pueden incluir hacer rabietas con más frecuencia o aislarse y mostrarse más solitarios.

    Hay varias cosas que los padres y otros que se ocupan de los niños pueden hacer para aliviar las consecuencias emocionales del trauma. Entre ellas están:

   Pase más tiempo con los niños y permítales ser más dependientes de usted durante los meses posteriores al trauma. Por ejemplo, permitiendo que el niño se aferre a usted más de lo usual. El afecto físico es muy reconfortante para los niños que han experimentado un trauma.

    Provea experiencias de juego que ayuden a aliviar la tensión. Los niños más pequeños en particular encuentran más fácil compartir sus pensamientos y sentimientos acerca del evento a través de actividades no verbales, tales como el dibujo.

    Esté disponible y estimule a los niños mayores a hacer preguntas, así como a compartir sus pensamientos y sentimientos con usted y entre ellos mismos. Esto ayuda a reducir su confusión y la ansiedad relacionados con el trauma. Responda a las preguntas en términos que ellos puedan comprender. Tranquilícelos repetidamente y dígales que usted se interesa por ellos y que comprende sus temores y preocupaciones.

   Mantenga horarios regulares de actividades tales como comer, jugar e ir a la cama para ayudarles a restaurar un sentido de seguridad y normalidad incluso si su familia ha sido ubicada en un albergue o en otra vivienda temporal.

   Provea oportunidades seguras para que los niños ayuden a otros. Ayudar a otros les permite una sensación de control y les puede ayudar a sentirse mejor con ellos mismos.

    Reduzca el número de veces que el niño ve el trauma en las noticias. Repetida exposición a la difusión de noticias del desastre puede traumatizarlos aún más.

   ¿Cuándo debería buscar ayuda profesional para los niños?

Muchos niños están capacitados a través de su propia red de apoyo para enfrentarse efectivamente a las demandas emocionales y físicas que acompañan a un desastre natural. Sin embargo, es común encontrar que algunos serios problemas persisten y que éstos pueden continuar interfiriendo con la rutina diaria. En los niños, estallidos emocionales continuos y agresivos, problemas serios en la escuela, preocupación por el evento traumático, aislamiento continuo y extremo, y otras señales de ansiedad o dificultades emocionales intensas, apuntan hacia la necesidad de ayuda profesional. Un profesional calificado en salud mental, tal como un psicólogo, puede ayudar a estos niños y sus padres a comprender y lidiar con pensamientos, sentimientos y conductas que se desarrollan como resultado del trauma”.

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