Columnas

Los buenos proyectos educativos y el aprendizaje

damalinDra. Damalin Judith Díaz Suárez

Los buenos proyectos escolares asignados a nuestros estudiantes son una estrategia de aprendizaje a través de la cual les ofrecemos a nuestros estudiantes la posibilidad de enfrentarse a situaciones reales y funcionales que tendrán que resolver con la ayuda de los recursos personales y materiales a su alcance. Trabajando mediante los proyectos educativos se propician situaciones de trabajo grupal, de investigación, de manipulación, de acción, de experimentación, de reflexión, de debate y, en general, de esfuerzo coordinado y compartido.

El trabajo por proyectos implica que el estudiante sea capaz de buscar información sobre un tema, previamente acordado por todos en la escuela, de analizar y reflexionar sobre la información recopilada, de contrastar, de tomar decisiones y de trabajar en equipo, es decir, de estimular aspectos cognitivos, motóricos, afectivos y éticos que favorecen el desarrollo de las competencias básicas y les prepara para la vida. Los pasos que debemos seguir los maestros para trabajar con proyectos son los siguientes:
Establecer un Plan de acción: Si es la primera vez que vas a proponer el trabajo por proyectos debemos informar a tus estudiantes, con palabras claras y sencillas, y la intención de iniciar un plan de acción a partir de un tema de interés para la escuela cuya realización conjunta les dará un producto o resultado satisfactorio para todos. Definir el producto final o resultado del Proyecto: El resultado o producto resultante debe poner en marcha un plan de actuación puede ser un articulo, reporte y/o libro que recoja toda la documentación recopilada a través de las diversas fuentes de información utilizadas y consultadas que se divulgará al resto de la comunidad educativa y que pueda formar parte, de pleno derecho, de la biblioteca de escuela.
Comprobar los recursos disponibles: Para que el proyecto tenga sentido en la vida de la escuela y en la realidad cotidiana debemos marcarnos objetivos reales con recursos que estén a nuestro alcance, próximos a nuestro entorno y de fácil manejo; de esta forma y a medida que obtengamos los resultados perseguidos iremos aumentando la confianza en nuestras posibilidades investigadoras y, poco a poco, nos aventuraremos con nuevos y más complejos recursos.
Finalmente podemos poner el proyecto en marcha en el aula, siguiendo estos pasos: El maestro estará atento a todas aquellas cosas que pasan en el día a día de la clase y que pueden resultar motivadoras para ellos hasta el punto de abrir una investigación. Cualquier suceso puede desencadenar un proyecto del que seamos capaces de desarrollar el interés en nuestros estudiantes y proporcionarles temas a investigar. Una vez definido el tema debemos hacer una buena previsión en el tiempo, que nos permita adquirir y conseguir los objetivos sin perdernos en actividades que nos acaben cansando.
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