Deportes

¿Leal Fanaticada de Ponce y Otras?

Por José “Pepén” Fernández Colón

Para EL REGIONAL

                                                                             

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    En general las fanaticadas de los equipos deportivos en Puerto Rico solo apoyan a los mismos cuando ganan. Lo mismo ocurre con muchas novenas del béisbol de Grandes Ligas donde en la mayoría de las ocasiones la televisión nos muestra estadios con poca asistencia.

    Ponce, en la llamada categoría superior, o la otrora Liga de Béisbol Profesional, ha perdido sus franquicias. Ocurrió en el béisbol AA y en el llamado profesional, voleibol superior masculino y femenino, también en el softbol masculino.

    Al presente en Ponce solo son operadas las franquicias de baloncesto masculino y de softbol femenino.

    El pasado sábado 25 de mayo, con poca asistencia al parque Carlos “Calín” Velázquez de la urbanización Valle Alto, el equipo de Ponce en el softbol superior femenino dividió honores con Arecibo y está en segundo puesto. ¿Sí en Ponce existe la mejor fanaticada del País, por qué poca asistencia apoyando al equipo de la Ciudad que está en segundo lugar? Ese equipo lo sostiene económicamente su apoderado Carlos Alvarado.

    Si no fuera un mito el que la mejor fanaticada del deporte es la de Ponce porque se dio una de las más bajas concurrencias al coliseo “Pachín” Vicéns el pasado jueves 25 de mayo cuando los Leones vencieron al quinteto de Mayagüez. En ese momento los Leones de Ponce ocupaban la tercera posición en el torneo en un empate con Arecibo.

    Aunque no ha sido la única ocasión, al presente hay, en y fuera de la Ciudad, un grupo de fanáticos vociferantes que ha transgredido la línea de respeto que debe haber entre dueños y/u operadores de la franquicia y los que parcialmente la sostienen económicamente con su asistencia al Coliseo “Pachín” Vicéns.

    En Ponce, y en todos los pueblos donde se operan franquicias deportivas, aun donde no se cobra boleto por entrada, se creen con “el derecho” de dictar pautas de cómo operar o dirigir las mismas.

    Una cosa es ejercitar el derecho a la opinión y otra es ofender en medios de comunicación pública al dirigente de un equipo o a los propietarios del mismo. En última instancia, el fanático no es el que arriesga cientos de miles de dólares en operar la franquicia, en este caso de Ponce. Tampoco es el fanático el que contrata y le paga al dirigente.

    Aquí le han hecho creer a la gente que ellos son los que sostienen el baloncesto con su asistencia pagando. Eso no es necesariamente así. Es una combinación de los anuncios que se colocan en el coliseo, los acuerdos con suplidores, la transmisión radial, el por ciento que le toca a cada equipo por la televisación de sus juegos locales, el pago por asistencia y el consumo en la cancha. En el pasado había un ingreso sustancial a través del donativo municipal.

    La fanaticada del baloncesto en Ponce tuvo su turno al bate en el 2012 y solo 100 lo tomamos.

    Un pequeño grupo leal al baloncesto en Ponce estuvo dos años buscando alternativas para que terminara el receso del equipo y participase nuevamente en el BSN. Al efecto, muchas reuniones celebraron en el Restaurante El Tiara, cerca del coliseo.

    Se me citó a una reunión para que propusiese alternativas. Propuse un modelo parecido al de la ciudad de Green Bay, Wisconsim. Modelo ajustado a nuestra realidad y al baloncesto. Así nació la Asociación Deportiva Ponce Leones, ADEPOLE.

    La alegada “mejor fanaticada del deporte en Puerto Rico, la de Ponce”, no dio el paso para rescatar la franquicia del baloncesto y activarla para el torneo de 2013. Tuvieron su turno al bate y solo 100 lo tomamos.

    Entre esos 100 estuvieron “Lolin” y Luis Modesti, “Pepén” Fernández, José Dávila, la alcaldesa de Ponce, Agustín Díaz, Walter Ortiz Zavala, Idel Vázquez, William Feliciano, “Tuto” Jiménez, Roberto “Pituco” Rodríguez, entre otros.,

    ADEPOLE fue registrada como una corporación privada sin fines de lucro cuyos dueños serian todos aquellos que aportaran a la misma $100 anuales.

    Muchos de los protestantes vociferantes de hoy no se unieron al recate de la franquicia. Unas 25 personas no residentes de Ponce sí se unieron.

    ADEPOLE consultaría a sus miembros sobre asuntos como: quien sería el apoderado de los Leones ante la Liga, quien sería el dirigente y el resto del cuerpo técnico. Este si es el modelo participativo. El presente no lo puede ser.

    Porque si el modelo presente en que una persona o una familia es propietaria del equipo de Ponce es apoyado por la inmensa mayoría de los fanáticos. Porque la inmensa mayoría de los fanáticos quiere que otro arriesgue su dinero para ellos satisfacer un deseo o un asunto existencial pero quiere se le tome en consideración a la hora de la toma de decisiones.

    Bajo ese sistema es casi imposible eso.

    ADEPOLE era la solución. La mayoría de esa “buena y gran fanaticada del equipo de baloncesto de Ponce” tuvo su turno al bate y se ponchó. JFC

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