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La dura vejez de muchos

  Hubo un tiempo en que llegar a viejo era sinónimo de respeto, sabiduría y compasión. Los tiempos han cambiado para muchos que ahora viven a la sombra de una sociedad que no perdona a quien no puede valerse por sí mismo.

  En nuestro presente en Puerto Rico, el constante movimiento de boricuas en edades adultas productivas hacia los Estados Unidos en busca de un mejor futuro ha degenerado en un aumento en la población envejeciente, que se queda a vivir sus últimos años en su tierra por diversas razones pero no siempre en las mejores condiciones y contra esta situación, personal del Departamento de la Familia se enfrenta a diario.

  Cientos de personas de la tercera edad en nuestra región no solo se encuentran solos, sobreviven desprovistos de ayuda, de dinero y de recursos para sus necesidades apremiantes  como medicamentos cuando no es fácil  ni cerca ir por ellos.

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  Nelly Echandy, supervisora en el Programa de Servicios Adultos del Departamento de la Familia en la región de Guayama y que atiende a personas que quedan abandonados, en grave necesidad y sin recursos económicos afirmó que “los casos son bien difíciles de creer, de higiene, de condiciones infrahumanas, de desnutrición, de descuido, sumamente fuertes. Nos llegan fotos de la magnitud del maltrato y tenemos que trabajar con muchas dificultades porque muchos de ellos se niegan. A veces son víctimas de explotación financiera por sus propios familiares y ellos no quieren acusar a esos familiares y nos dificulta a nosotros lograr que ellos salgan de ese ciclo” expresó Echandy.

  En ese sentido recalcó que se requiere ayuda de la Policía y los tribunales en la mayoría de los casos por las disputas por quien se encarga de cuidarlos, quién aporta o que en algunos casos la persona se marchó al exterior y dejó al envejeciente con las deudas y solo.

  La funcionaria recordó que el abandono es una tipología de maltrato y si está en la jurisdicción se puede procesar aunque “cuando ya está en el exterior (el familiar o tutor) no se puede hacer nada”. En la mayoría de las situaciones esos familiares son los hijos mismos de los envejecientes. “Los manejadores de casos, por lo general, son citados constantemente a las salas de investigaciones a trabajar este tipo de situaciones. Ellos van más veces al tribunal a resolver este tipo de asunto… a veces pueden ir hasta tres veces por semana, todo el tiempo a ver este tipo de casos” destacó Echandy.

  La constante fuga de población ha creado un aumento notable en la población envejeciente que queda en Puerto Rico, lo que resulta en un incremente significativo en solicitudes de cuido sustituto “donde pues, los abandonan en el hospital, los abandonan en sus casas y nosotros tenemos que solicitar un servicio de cuidado sustituto porque ellos ya no pueden valerse por sí mismos y acudimos entonces al auxilio de que se nos aprueben los fondos fiscales para poderlos ubicar en instituciones de cuido prolongado” destacó al mencionar que no todos son envejecientes, también hay muchos casos de adultos con impedimento bajo estas circunstancias.

MÁS CASOS DE MAYORES QUE DE NIÑOS

  “Ya se está viendo lo que se decía hace muchos años, que van a haber más casos de adultos que de menores” afirmó la supervisora de esta oficina.

  Según informó, a su oficina han llegado, hasta mayo, unos 321 referidos entre las seis oficinas locales de la región. De estos referidos, entre los seis pueblos de Arroyo, Patillas, Cayey, Salinas, Santa Isabel y Guayama, un total de 241 se han convertido en casos meritorios de intervención por parte de su agencia. “De estos casos, 114 personas están obligadas en hogares de cuido prolongado” agregó al comentar que hay un grupo de personas de la tercera edad que pueden acudir a servicios de auxiliar en el hogar, conocido como el servicio de ama de llaves y que dan un respiro a las personas que no tienen que ser removidos de sus hogares y reciben esta ayuda para que alguien pueda prepararles alimentos y brindarles una asistencia. Este programa, no obstante no cuenta con los recursos para un horario mayor a las tres horas diarias. “Pero es suficiente para la necesdad que ellos están pasando” comentó Echandy.

  Ante el anuncio de varios municipios de que estarían dejando de proveer asistencia para programas como este, ante su situación fiscal, consideró que “siempre hemos trabajado con este tipo de dificultad porque los fondos de los municipios no son recurrente. Nosotros damos unos servicios con fondos del Departamento. Los servicios que ofrecen los municipios y la oficina del Procurador de las Personas de Edad Avanzada y Acción Social que ofrece en ocasiones, cuando existen los fondos, son un apoyo al servicio que nosotros tenemos que aunque es limitado, buscamos impactar a todo el que tiene una necesidad apremiante”  mencionó.

PROGRAMAS EN RESIDENCIALES Y OTROS

  Esta oficina también impacta unos 13 residenciales de la región con un programa especial de los que en once de ellos, cuenta con unas 47 personas a las que se dan servicio de auxiliar en el hogar. Aquí la permanencia de este personal es de 4 horas por cinco días a la semana mediante una propuesta con el Departamento de Vivienda Pública. Los fondos de este programa, sin embargo, están en veremos y dependen de que el presupuesto de Vivienda Pública sea suficiente.

  Este programa ha permitido estrechar lazos entre las personas necesitadas y el personal de la agencia y con los miembros de su comunidad que ayudan a que no estén desamparados durante los fines de semana, principalmente.

  “Nosotros tenemos el centro de actividades múltiples para personas de edad avanzada, conocido como CAMPEA. Este centro ofrece servicio a toda persona de 60 años o más, que puedan valerse por sí mismos y que están hábiles para poder participar de actividades físicas, recreativas, educativas, religiosas, donde ellos van durante el día. Se les ofrece transportación de 8:00 a 3:00 de la tarde y participan en distintas actividades. Contamos con una enfermera graduada que se ocupa de sus servicios médicos, medicación, si requiere alguna atención médica se le canaliza. Se les da los servicios de nutrición y el que no puede asistir, se les lleva los alimentos al hogar.

  Echandy invitó también a la población a que reporten cualquier tipo de maltrato a través del 1-800-981-8333 o al 787-749-1333, incluido si ocurren en hogares de cuido de personas de edad avanzada a los que también regula el Departamento de la Familia.

  Sobre estos hogares, Echandy indicó que aunque considera pocos, hay cuatro casos bajo investigación. “Son pocos pero no porque no exista sino porque talvés no tengan conocimiento de que eso lo pueden referir o dar a conocer y nosotros entonces intervenir” expresó la funcionaria.

  Sobre la posibilidad de que existan hogares de envejecientes de operan de forma clandestina y sin regulación alguna, Echandy reconoció que los hay. “Entiendo que sí. Eso mayormente quien lo investiga es la unidad de Licenciamiento del Departamento” expresó Echandy al mencionar que hubo al menos un hogar de cuido que se ordenó cerrar y se encontraba en Guayama este mismo año por negligencia y falta de documentación e información falsa. En dicho local solo había dos envejecientes residentes, expresó.

  Los hogares temporeros deben renovar sus licencias y permisos de operación cada seis meses, un año o dos años, según la documentación que se les requiera.

  En cuanto a las enfermedades mentales más comunes que provocan investigaciones de maltrato por parte de la agencia se encuentran la depresión, problemas de salud mental craso y no atendidos o el hecho de no poder adquirir los medicamentos que deben tomar por falta de recursos. En estas situaciones normalmente son evaluados, estabilizados y regresados a su hogar y su ambiente.

  Preguntada si prevén un aumento en los suicidios ante lo que presenta el futuro inmediato, incluido la menor accesibilidad a medicamentos por los cambios provocados por la Reforma de Salud, reconoció que esto es previsible. “Ellos están atravezando por una situación de pobreza porque al aumentar (el costo de) todos los servicios, ellos están sacrificando la atención médica que es lo más apremiante y pues deciden o no seguir los tratamientos o buscar remedios caseros o simplemente… desistir de un tratamiento lo que exacerba entonces que sus condiciones se agraven” señaló la funcionaria.

  Según reconoció también para mantener su seguro médico o un ingreso como el que tenían, muchos envejecientes se mantienen trabajando y aunque entre ellos un buen número tienen la capacidad y fortaleza, hay quienes están cansados pero no lo pueden hacer por las mencionadas obligaciones. La actividad, no obstante, tiene su beneficio en combatir el estado de soledad, ocio y abandono que propende a otras enfermedades.

  No se ha podido establecer en qué nivel de explotación laboral se encuentra esta población, sin embargo, aunque no hay mayores señalamientos al respecto en la región.

  Otro problema es la falta de recursos para atenderlos, aunque se dispone de hogares de envejecientes en la zona, usualmente se necesita buscar lugares más distantes para reubicarlos y los costos fluctúan entre $1,200 en adelante, mensualmente. “Son bastante costosos. Deacuerdo a la capacidad de estas personas y hablamos de gente también bastante joven que por algún accidente quedan con ventiladores, postrados, no pueden valerse por sí mismo y esos son los más costosos” expresó al reconocer que ante esos costos, se recurre a buscar asistencia de fondos dentro de la agencia.

  “Nosotros en abril pagamos $98,011.10 por 103 adultos que tenemos en 50 facilidades” dijo Echandy que expuso que más allá de la situación fiscal del gobierno, se mantiene positiva y confía que siempre se encontrará una solución para resolver cualquier problema.

¿QUÉ HAY DE NUEVO, VIEJO?

  Las proyecciones realizadas por el “US Bureau of the Census” son reveladoras e indican que la tendencia de aumento en la población de edad avanzada continuará, ya que según las proyecciones del Censo para el año 2020, la población de 60 años o más representará un 25.9 por ciento de la población total de la isla. Es decir, una cuarta parte de la población será de edad avanzada. Se espera que para el año 2050, el 37.2 por ciento de la población serán personas de 60 años o más.

  Para el Censo Poblacional del Año 1990, un 56 por ciento de la población de edad avanzada de Puerto Rico se encontraba bajo el nivel de pobreza, según el Censo Poblacional del año 2000, un 44 por ciento de la población de 65 años o más se encontraba bajo el nivel de pobreza. De acuerdo a la Encuesta de la Comunidad realizada por el Censo, Año 2013, el 39 por ciento de las perso nas de 65 años se encontraban bajo el nivel de pobreza. (Ver Tabla 9). El indicador de pobreza estadounidense, según el Censo, establece que en el año 2013 una persona que generara menos de $12,119 al año era considerado pobre. La mayor fuente de ingreso para la población de 65 años o más es el Seguro Social y para el año 2013, el 94 por ciento de estas personas se beneficiaban del mismo.

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