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El Resplandor de Luzbella

Reinaldo Millán

EL REGIONAL

redacion@elregionalpr.com

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   El Resplandor de Luzbella, de Juan López Bauzá, es una novela publicada bajo la editorial Planeta, que presenta un mundo jamás  visto por los puertorriqueños, ni ningún otro ser humano, pero si soñado por todos, aunque no plasmado tan detalladamente como nuestro escritor creativo.

   En sus 488 páginas López Bauzá nos sumerge en un viaje hacia el futuro del pasado, es decir lo que pudo ser, y al pasado del futuro, lo que puede suceder todavía. Utiliza para ello un formato periodístico, y se vale de un periodista Roberto Quesada Martínez, de un diario llamado Claridad, así como colaborador de diversas publicaciones internacionales de alto número de lectores.  Y se vale de una entrevista con preguntas cortas, comentarios mordaces, y extensas contestaciones para darnos detalles de esa utópica Luzbella, que todos quieren conocer. Todo eso en la primera parte, mientras en la segunda nos acerca a un formato narrativo periodístico que se intercala con el novelesco.

   En el texto se nos narra cómo llega el periodista a su destino para entrevistar al presidente de Luzbella, y nos precisa detalles desde el aeropuerto hasta la llegada a esa isla especial. Quesada Martínez, se nos muestra como inteligente y sensible, culto y diligente.

   “Hasta donde tengo entendido soy el único reportero de la Patria, que es como acá le lamamos a Puerto Rico, en visitar Luzbella”.

   Cuco Quesada es un reportero listo, que nos sumerge dentro del subgénero de la entrevista para luego darnos lección de periodismo. No hace preguntas largas. No contesta las preguntas del entrevistado. No le pone palabras en la boca. Y sabe escuchar. Desarrolla un hilo conductor coherente. Y es arriesgado.  Deja que el entrevistado conteste, argumente y elabore. No interrumpe las contestaciones. Y no se deja llevar por lo superficial.   

   Y saca más información del presidente Uriel Sánchez Matías, de las que pueda aparecer en cualquier cibernético o buscadores enciclopédicos. Con preguntas cortas. Preguntas sencillas, Preguntas precisas. Preguntas puntuales.

Luzbella es lo que todos hemos soñado y al mismo tiempo es una denuncia sobre un estado político corrupto y corruptor, corruptamente planificado, corruptamente concebido y corruptamente desarrollado para la economía de enclave, la demagogia política, el clientelismo, la prevaricación, la venta de influencias, la intermediación (la comisioncita como diría Reliquia), la contaminación ambiental, y el despoblamiento, entre otros.

   También hay ciudades como Ciudad León, parecida a aquella ciudad que una vez soñamos con la teoría poncéntrica del universo. También está la Ciudad Sultana, Farrallones, y la Nueva Luzbella. Está presenta la figura de Pedro Albizu Campos. En el Museo de la Historia de Luzbella se encuentra una lancha, La Tinta, que asemeja al Granma. Y también hay personajes como los de una fiscal cuyo rostro cruzado persigue a los luzbellanos y a los redactores de El Resplandor, medio cibernético que viola la censura.

   Luzbella es una narrativa de la esperanza, con mordacidad, sarcasmo, cinismo y también ternura. Y nos deja con una especie de sabor dulce y agrio, pero también de sed y hambre por crear ya no un hombre nuevo, sino una nueva Patria. Porque a la nuestra la han vandalizado.

   Juan López Bauza acaba de crear una nueva literatura. Olvídense de las etiquetas de posmoderna, posverdad y postindustrial. Y es que nos acostumbramos a la literatura del colonizado, a lamentarnos el Insularismo y felicitarnos por el coloniaje, a mortificarnos con El Puertorriqueño Dócil, y a emborracharnos con los Amos Benévolos. A torturarnos con Usmaíl, a despreciarnos con la literatura del sufrimiento del explotado.

   Pero ojo, esta novela de Juan no es una creación de la magia de la intertextualidad  a lo Paolo Coelho, o del Monje que vendió su Ferrari. No es literatura fácil para mentes fáciles. Es una literatura que va creando un Anti-Macondo. Sí, porque cada vez que a un estúpido político insular se le ocurre presentar un proyecto para que en un páramo construyamos una estupidez, nos turamos al suelo a acusarnos de que lo merecemos porque vivimos en Macondo, pues en Luzbella tenemos el Anti-Macondo. Es decir, un lugar anhelado, concreto, bello, donde todo está en su lugar, donde la lógica, la ética y la estética tienen su lugar, y donde los demagogos de la religión que crean múltiples Macondos no tienen cabida.

   Juan ha creado con esta novela un estado superior a la Seva, de Luis López Nieves, que trató de crear un Antimacondo. Esta novela es una radiografía de una utopía, y no es la de Tomás Moro. Es una nación que no tiene nada que ver con el condado Yoknapatawpha de Faulkner. Se trata de un lugar donde habitan los mejores puertorriqueños.

   López Bauzá, expresó que “el tema de la utopía fue muy importante porque yo quise una visión de futuro de los puertorriqueños muy real”, durante la presentación de la novela el domingo pasado en la librería El Candil, de Ponce.

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