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El despido constructivo

EL REGIONAL

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   El Tribunal Supremo de Puerto Rico revocó la Sentencia del Tribunal de Apelaciones emitida el 28 de febrero de 2018 y reinstaló la Sentencia del Tribunal de Primera Instancia de 31 de agosto de 2017 en un caso de Derecho Laboral relacionado con el despido constructivo de una empleada en una firma de contabilidad.

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   Se trata del caso de la empleada Margarita León Torres contra el CPA Erasmo Rivera Lebrón  que culminó con la revocación que redactó el juez asociado Roberto Feliberti Cintrón, y en el que  el juez Luis Estrella Martínez emitió una Opinión de conformidad en parte y disidente en parte. La jueza Anabelle Rodríguez Rodríguez no intervino.

   En matera del Derecho Laboral, el TSPR determinó los requisitos para interponer correctamente una reclamación de despido sin justa causa bajo la modalidad de despido constructivo o tácito. Condiciones bajo las cuales se permite enmendar una querella bajo la Ley Núm. 2. No pueden incorporarse reclamaciones o defensas nuevas a una alegación a través de la oposición a una solicitud de sentencia sumaria.

    De acuerdo con  la opinión del TSPR, se atendieron varias interrogantes que surgieron al disponer de una solicitud de sentencia sumaria presentada en una acción de despido injustificado .

    La cronología del caso establece que el 20 de enero de 2017, la empleada Margarita León Torres presentó una querella sobre despido injustificado en contra de su antiguo patrono Erasmo Rivera Lebrón.

   Según consta en la aludida querella, la empleada laboró como asistente de contabilidad para la oficina de contabilidad de Rivera Lebrón desde el 1973. Alegó que, a pesar de que en todo momento desempeñó sus funciones satisfactoriamente y nunca se le amonestó, fue despedida ilegalmente de su empleo el 30 de mayo de 2016, por el mero capricho de su patrono.

   El 27 de enero de 2017, el pronto Rivera Lebrón contestó la querella y negó las imputaciones de despido injustificado de la empleada. Sostuvo que, en su lugar, la empleada León Torres abandonó voluntariamente su empleo sin justificación válida. A esos efectos, indicó que la empleada se personó al trabajo el 31 de mayo de 2016 y al día siguiente, es decir, el 1 de junio de 2016, presentó un certificado médico según el cual retomaría sus funciones el 13 de junio de 2016. Llegada esa fecha, la empleada entregó otro certificado médico mediante el cual se le excusaba de las labores de su empleo hasta el 18 de julio de 2016. Finalmente, el 18 de julio de 2016, la señora León Torres facilitó un último certificado médico eximiéndola de acudir a su trabajo hasta el 5 de agosto de 2016. Sin embargo, luego de expirado dicho término, ésta no se reintegró a sus labores en la oficina del patrono.

   En febrero de 2017, luego de haberse presentado y contestado la querella en cuestión, la empleada León Torres le cursó unos interrogatorios y solicitud de producción de documentos al patrono los cuales se contestaron el próximo mes.

   El 3 de mayo de 2017, el señor Rivera Lebrón sometió una solicitud de sentencia sumaria mediante la cual planteó que la empleada no fue despedida de su empleo, sino que abandonó su puesto de trabajo voluntariamente, por lo cual correspondía desestimar la querella en su totalidad.

   El Tribunal de Primera Instancia le concedió a la empleada un término para responder a la solicitud del patrono. Entre tanto, se le permitió cambiar de representación legal. Una vez compareció el nuevo abogado y luego de una prórroga otorgada por el tribunal, finalmente la empleada  León Torres sometió su oposición a la solicitud de sentencia sumaria, en donde, por primera vez, adujo que el despido había sido uno constructivo. A esos efectos, acompañó su escrito con una declaración jurada donde detalló cómo el patrono la trató de manera hostil, la humilló y le cambió arbitrariamente sus responsabilidades laborales. Asimismo, alegó que esa conducta la afectó emocionalmente lo que provocó que se marchase de la oficina el 31 de mayo de 2016 en busca de tratamiento médico. Relató que posteriormente le entregó al patrono tres excusas médicas en diferentes momentos hasta que, el 24 de agosto de 2016, decidió que no podía regresar al trabajo y autorizó a su primo a recoger el último pago. En apoyo a su contención, alegó que el 30 de mayo de 2016, al regresar de sus vacaciones, tuvo una discusión con el señor Rivera Lebrón concerniente a sus responsabilidades y condiciones de trabajo. Según la señora León Torres, en esa ocasión el patrono le indicó que “si no aceptaba la manera de pago que me tenía que ir del lugar de la oficina, y por no aceptar las órdenes me fuera al infierno”.

   El patrono Rivera Lebrón objetó la oposición sometida por la empleada. Sostuvo que no se refutaron los hechos incontrovertidos propuestos en su moción conforme a la normativa aplicable a las solicitudes de sentencia sumaria. De otra parte, argumentó que era improcedente permitir que, mediante una declaración jurada, se expusieran hechos que no surgían de las alegaciones vertidas en la propia querella.

    El 31 de agosto de 2017 el Tribunal de Primera Instancia acogió la solicitud del patrono y dictó una Sentencia a favor de Rivera Lebrón. Dictaminó que, conforme a los hechos incontrovertidos propuestos por Rivera Lebrón, la empleada abandonó su empleo al no reportarse a trabajar en la fecha que disponía el último certificado médico que entregó a su patrono. Razonó que las alegaciones de la querella eran insuficientes para configurar una reclamación de despido constructivo ya que le correspondía a la empleada establecer, desde los inicios del litigio, todos los elementos necesarios para aducir este tipo de acción. Señaló, además, que el permitir estas alegaciones en esa etapa de los procedimientos colocaba al patrono en desventaja y le vulneraban su derecho al debido proceso de ley.

   La señora León Torres recurrió entonces al Tribunal de Apelaciones el cual emitió una sentencia revocatoria. El aludido Foro resolvió que el Tribunal de Primera Instancia erró al negarse a considerar las alegaciones de despido constructivo de la empleada por entender que no formaban parte de la querella.

     El Tribunal de Apelaciones concluyó que el foro primario no solamente cometió un error de Derecho al dictar la referida sentencia, sino que, además, existían controversias de hechos materiales que impedían la resolución sumaria del caso. Específicamente, determinó que le correspondía al Tribunal de Primera Instancia dilucidar si la señora León Torres abandonó su empleo voluntariamente o el patrono incurrió en conducta tal que la obligó a renunciar.

    Por su parte, la empleada León Torres obvió el proceso preceptuado taxativamente en la Regla 36 para oponerse a una solicitud de sentencia sumaria. Es decir, no refutó individualmente cada uno de los hechos propuestos en la solicitud del patrono referente al abandono voluntario del trabajo. En su lugar, sometió los suyos propios exponiendo una versión nueva sobre la forma y manera en que concluyó su relación laboral con el patrono. Es decir, planteó por primera vez detalles sobre un supuesto despido constructivo apoyados en su declaración jurada.

    De esta forma, la empleada intentó convencer al tribunal de la existencia de una alegada controversia de hechos esenciales respecto a las circunstancias bajo las cuales alegadamente cesó de laborar en la empresa del señor Rivera Lebrón.

   En consonancia con lo anterior, concluimos que erró el Tribunal de Apelaciones al resolver que la empleada pudo demostrar que existía una controversia de hechos sobre supuestas alegaciones de despido constructivo que impedían que se dictara sentencia sumaria a favor del patrono en este caso.

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