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El Derecho Penal y la prueba de aliento a conductores

EL REGIONAL

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   El Tribunal Supremo de Puerto Rico confirmó que en el ámbito del Derecho Penal, el periodo de observación de la persona intervenida antes de realizar una prueba de aliento opera a favor del acusado.

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  La decisión redactada por el Juez Asociado Erick V. Kolthoff Caraballo, está relacionada con la detención de un conductor que viajaba a exceso de velocidad bajo los efectos de bebidas embriagantes.

   La controversia se circunscribió a determinar a favor de quién opera-entiéndase a favor del Estado o del acusado- el período de 20 minutos de observación de la persona intervenida antes de realizar una prueba de aliento al amparo del Reglamento Núm. 73181 promulgado en virtud de la autoridad otorgada por la Ley de Vehículos y Tránsito de Puerto Rico.

   Por entender que ese período opera a favor del acusado, el tribunal revocó el dictamen del Tribunal de Apelaciones.

La cronología del caso establece que e 24 de abril de 2015, a eso de las 7:45 de la noche, Jorge E. Martínez Landrón fue detenido en el Puente Teodoro Moscoso por el agente Osvaldo L. Merced López por manejar un vehículo de motor a exceso de velocidad y transitar entre carriles de manera indebida.    

   Además de que la Policía de Puerto Rico expidiera boletos de tránsito por cambio indebido de carriles y manejo a exceso de velocidad, el 19 de mayo de 2015 el Ministerio Público presentó una denuncia contra el señor Martínez Landrón por manejar un vehículo de motor bajo los efectos de bebidas embriagantes en violación al Art. 7.02 de la Ley Núm. 22-2000 conocida como la Ley de Vehículos y Tránsito de Puerto Rico (Ley 22), según enmendada, 9 LPRA sec. 5202.

   En el juicio celebrado el 18 de marzo de 2016, el agente Merced López testificó que al momento de la detención se percató que Martínez Landrón expelía un fuerte olor a alcohol y tenía los ojos rojos. Luego de esto, el agente intentó realizarle una prueba de aliento, pero el Martínez Landrón se negó. Ante la denegatoria, el agente Merced López le hizo las advertencias de ley para casos de embriaguez, y entonces lo arrestó y trasladó a la División de Patrullas de Carreteras de San Juan.

   Según el testimonio del agente Merced López, llegaron al cuartel a las 8:10 de la noche y desde ese momento Martínez Landrón estuvo bajo observación para que éste no comiera, fumara o se provocara el vómito. De igual manera, señaló que durante ese tiempo esperaban la llegada del abogado del señor Martínez Landrón.

   El agente Merced López también testificó que el período de observación comenzó a las 8:35 de la noche y finalizó a las 8:56 de la noche.

   “Como vemos, el período de observación duró 21 minutos. Además, indicó que a las 8:57 de la noche inició la prueba de alcohol con la máquina Intoxilyzer 5000. Esta prueba culminó a las 9:00 de la noche y arrojó un resultado de 0.123% de alcohol en el organismo”, estableció el juez.

   Durante el contrainterrogatorio al agente Merced López en juicio, la Defensa le preguntó sobre un alegado apagón de luz que hubo en el cuartel al momento de realizar la prueba de aliento. Sobre esto, el agente Merced López indicó que ese apagón surgió antes de que se realizara la prueba. El tribunal de instancia encontró culpable a Martínez Landrón por violación al Art. 7.02 de la Ley 22, supra, y lo condenó a las siguientes penas: multa de $400, multa de $200 conforme a la Ley Núm. 144-2014 y pago de $100 por la pena especial de la Ley Núm. 183-2012.

   Además, se  refirió al curso de Mejoramiento para Conductores del Departamento de Transportación y Obras Públicas, se le impuso 15 días de reclusión “suspendido condicionado a finalizar el curso” y se le suspendió la licencia de conducir por 30 días. Inconforme con el fallo condenatorio, Martínez Landrón acudió ante el Tribunal de Apelaciones mediante un recurso de Apelación Criminal. Señaló como único error que el tribunal de instancia lo encontrara culpable “cuando el agente no lo tuvo bajo observación durante los 20 minutos reglamentarios, pues durante el período de observación hubo un apagón que ocasionó que se fuera la luz en el cuartel por varios minutos”.

   Posteriormente, el Estado solicitó en su Alegato que el Tribunal de Apelaciones confirmara “en toda su extensión la condena y la sentencia apeladas porque se imputó y probó más allá de duda razonable que el apelante ilegalmente estuvo conduciendo en estado de ebriedad”. Añadió que “[l]a prueba de aliento cumplió con los requisitos reglamentarios, sin que el supuesto apagón ocurrido mucho antes de administrar la prueba haya arrojado siquiera remotamente dudas sobre su confiabilidad o precisión”.

   Más adelante, el Tribunal de Apelaciones revocó al foro de instancia al entender que no se cumplió con el  requisito reglamentario de observar al acusado por 20 minutos antes de administrar la prueba de aliento.    

   En particular, determinó que existía duda razonable sobre la confiabilidad, el valor probatorio y, por lo tanto, la admisibilidad de la prueba de aliento, debido a que no surgía de la transcripción que el agente Merced López hubiese mantenido a Martínez Landrón en observación durante el apagón en el cuartel. También concluyó que la alegación de que Martínez Landrón tenía los ojos rojos y expelía olor a alcohol, por sí sola, no es suficiente para establecer, más allá de duda razonable, que Martínez Landrón conducía con un por ciento de alcohol en su sangre en exceso de lo permitido por ley.

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