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Don Ambrosio Ofray festeja en grande su siglo de vida

Salinas P.R – Agradecido de Dios por haberle permitido llegar al siglo de vida, con buena salud y claridad mental, se encuentra Don Ambrosio Ofray De Jesús, quien celebró con sus cinco hijos, nietos biznietos y tataranietos, sus cien años, el sábado 16 de diciembre en su residencia en el sector La Plena de Salinas.

Don Ambrosio disfrutó de principio a fin su tradicional onomástico. El carismático longevo dio rienda suelta a su buen sentido del humor y declamó su poesía favorita, de autor desconocido, la que aprendió en la escuela donde cursó hasta el noveno grado.

‘Qué es aquello que relumbra debajo de la mesa? El chapín de la princesa. Si no fuera por vergüenza me cortaría la cabeza con un espadín dorado que he traído de Valencia. Yo soy el que corto el pan. Yo soy el que tomo vino. Yo soy el que represento este cuerpecito divino’, recitó con picardía el anciano salinense.

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En un aparte, Para Primera Hora Don Ambrosio Ofray De Jesús reveló el secreto que lo mantiene vivo y con lucidez mental.

“Es por obra de Dios. El me mantiene vivo todavía. Cuando era niño comía maíz cocido y tostado, guayabas, chinas, naranjas y guineo. Ahora me como dos huevos diarios con galleta y no tengo colesterol. También como funche con habichuelas, verdura con bacalao, lechón y todo lo que me den. Recientemente vino mi doctora a verme y me dijo que estaba muy bien de salud. Tengo 16 de hemoglobina y a mis cien años me siento bien”, subrayó.

Ofray De Jesús desahogó recuerdos de su infancia. “Nací en el Pueblito del Carmen de Salinas, a las 7 de la mañana un 7 de diciembre de 1917, cerca de una tala de maíz cuando los perros se amarraban con longaniza y no se la comían. Cuando era niño jugaba ‘bolita y hoyo’…todos mis amigos ya murieron. En la escuela siempre fui sobresaliente y tenía buenas notas. Lo primero que aprendí fue a sumar, restar, multiplicar y dividir. La casa de mis padres era de yagua (paja) cobija de cartón. Para poder estudiar me alumbraba con una lámpara de gas propano porque no había luz eléctrica”, recordó.
En sus años productivos, el longevo salinense trabajó cortando caña en la Central Aguirre y de carpintero en distintos pueblos de la Isla. Junto a sus hijos reconstruyó en cemento armado su casa, que por ser de madera, fue derrumbada por la tormenta Santa Clara en el 1956.
Ofray De Jesús contrajo nupcias con María Martínez en el 1940 y procreó ocho hijos, de estos sobreviven cinco: Luis Enrique, Eligio, Iván, Nely, y Gloria. Su esposa falleció hace varios años. Actualmente está al cuidado de su hija Nely. La familia Ofray Martínez son unos hermanos unidos y juntos se han dedicado a darle calidad de vida, y complacer en todo a su progenitor.
Don Ambrosio es una figura respetada y muy querida en su comunidad y el pueblo de Salinas, por haber sido un ciudadano activo y comprometido con las causas nobles. Fue miembro fundador de la iglesia San José Obrero del barrio La Plena, la cual tiene una tarja con su nombre en la entrada. Además, perteneció a todos los movimientos religiosos dentro de la Iglesia Católica.

Por Luis Ernesto Berríos / Para El Regional

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