Columnas

De la tormenta a la calma en Puerto Rico

Por: Eduardo A. Lugo Díaz, Psicólogo

  Los residentes de Puerto Rico durante el mes de julio y ahora el mes de agosto está viviendo unos acontecimientos históricos que a muchas personas les ha causado un nivel de ansiedad muy alto, causando inestabilidad en el gobierno, economía y en las personas. 

    Un evento difícil en el momento, pero como dice el dicho, después de la tormenta viene la calma.  La isla ha hecho historia y hemos sido motivo de elogios por la prensa internacional de cómo la mayoría del pueblo logró sacar un gobernador mediante protesta, sin la necesidad de “violencia” ni muerte.  La realidad es que aunque se ha logrado hacer historia y los hechos no han terminado como en otros países, tampoco es motivo de orgullo lo que ha pasado, pues la corrupción fue el motivo principal, aunque la indignación causada por el chat fue lo que propició lo que hoy es historia.  Aquí se hizo historia con la unión de la mayoría de los residentes en las manifestaciones, donde no se observaba la diferencia de colores.

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   Se hizo historia y ahora continúa otra historia, sobre si es constitucional o no, el nombramiento del Pedro Pierluisi como gobernador y además de conflicto de intereses del “nuevo gobernador” con la Junta de Control Fiscal, donde también se le acusa de que le será fiel a los intereses económicos de los bonistas y no al país y por último otro punto controversial sobre la presentación de unos documentos.  Una minoría protesta que no quieren al Sr. Pierluisi, a Tomás Rivera Schatz, ni tampoco a Wanda Vázquez, causando una ingobernabilidad en la isla y mientras tanto afectando  la estabilidad económica y emocional  de los isleños.  Aunque los argumentos pueden ser válidos y algunos legisladores han tomado esto en serio y el pueblo lo ha visto en sus sesiones de asambleas extraordinarias por medio de la televisión y redes sociales, llegará el momento que el pueblo votará en su momento y pasará la factura.  Esta segunda tormenta se ha puesto en un asunto político y de quien tiene más poder que  otro y no en el bienestar del pueblo.  Estos dimes y diretes no benefician al país, es vergonzoso que algunos de los  líderes en vez de buscar sanar lo que queda de cuatrienio, lo que buscan es el beneficio personal para las próximas elecciones.   

    Al momento del cierre de esta edición, se está en espera que el Tribunal Supremo tome la última palabra sobre el nombramiento del gobernador.  Se espera que esta segunda tormenta culmine en esta semana con la decisión del Tribunal Supremo.  Pensando en el bienestar de la isla, una vez se tome la decisión que sea, solo espero que se olviden de las diferencias y los beneficios egoístas.  Que comience la tercera historia, un país de unidad, de apoyar unos a otros, aun cuando no se esté de acuerdo con la decisión del Tribunal.   Ya es tiempo de dejar los dimes y diretes, de madurar, de volver a la calma y de reflexionar sobre cómo votará en las próximas elecciones.  No todos estarán contentos, pero para vivir en paz y armonía es tiempo de aportar y dejar de criticar. Ojalá otra vez la prensa internacional vuelva a escribir historia de que PR es un país civilizado, unido y seamos ejemplo para otros países.

Ya es tiempo de dejar de ver al gobierno como culpable de todo mal ocurrido en la isla.  Ya es tiempo que cada uno de los que residen en este archipiélago llamado Puerto Rico, la isla del encanto, aporte para el bien común, tal y como lo hicimos con la experiencia de los huracanes Irma y María.     

     Es tiempo de rescatar los valores positivos tales como: civismo, justicia, honestidad, compasión, respeto, solidaridad, hospitalidad, generosidad que tanto nos define como puertorriqueños. Esto comienza desde el hogar, donde cada cual haga su rol de la mejor manera posible, cada cual haga de su trabajo, de sus estudios lo mejor donde los valores positivos triunfen ante: el egoísmo, la envidia, avaricia, ambiciones individualistas, injusticia y corrupción.   Es tiempo de cambiar, de aceptar las diferencias e incluso las diferencias pueden contribuir a una mejor sociedad, pero con respeto.  Es tiempo de buscar lo que nos une y no nos separa.  Es tiempo de buscar de los valores religiosos y espirituales, vivirlos y conectarse más con Dios para poder manejar mejor los momentos tormentosos y tomar mejores decisiones. 

    Es tiempo de valorar las cosas positivas que ocurren y nos unen, como los triunfos de nuestros atletas en los Juegos Panamericanos.  Hagamos otra vez historia, pasemos de la tormenta a la calma y reconstruyamos a nuestra isla en el presente haciendo lo mejor cada uno y en las próximas elecciones votar por consciencia y no por fanatismo.  La historia de Puerto Rico está en tus manos y decisiones.

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