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Comentarios sobre la emigración, trabajo y desempleo en Puerto Rico

Por Ivette  Martín, MPH

Para EL REGIONAL

   El economista Luis Rey Quiñones Soto planteó varias preguntas relacionadas con la ausencia de relaciones productivas que hagan posible generar puestos de trabajo que desalienten la emigración.    

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   La intención de Quiñones Soto es provocar en nosotros, el pueblo, la necesidad de auscultar con mayor profundidad la intrincada situación político/económica /social que nos aqueja.

   Podríamos mirar dicha falta de productividad económica como el resultado del desvío ideológico en la razón de ser de la clase política puertorriqueña.

    Un partido político se funda a partir de una ideología y de la intención de concretizar dicha ideología. Se define ideología como un conjunto de ideas que expresan un proyecto destinado a orientar la acción política. A la ideología se añade un valor utópico; un “horizonte utópico”, lo cual es el conjunto de valores, ideales que la ideología pretende realizar e instaurar en la realidad social.

   A estas alturas, es evidente que el horizonte de las estructuras políticas tradicionales se encuentra cada vez más lejano y más utópico. Los intereses económicos externos han carcomido los ideales de la política partidista local de forma tal, que se podría decir que en lugar de evolucionar, todos ellos han causado una seria involución de los intereses del pueblo.

   Esta situación ha tomado años en manifestar su gravedad. ¿Cómo es que se ha permitido que llegara a tal magnitud? Quizás podemos hallar contestación en lo complejo del aspecto ideológico así como su arraigo en la psiquis del ser humano, por ser la ideología político partidista una realidad social que actúa de manera inconsciente e individualmente en cada sujeto.

   Recordemos que la mente inconsciente es representativa de los instintos y está gobernada por los procesos primarios o primitivos del ser humano. Según Maslow, estos instintos llevan al individuo a satisfacer con urgencia sus necesidades básicas –alimento, vivienda, empleo, seguridad– con miras a alcanzar, paulatinamente, la autorrealización. Es importante comprender que la evolución del ser humano se logra si las necesidades primarias son satisfechas; de lo contrario, se tiene una población en una eterna batalla por la subsistencia; y por lo tanto, se atrasa la evolución del país.

   En sus orígenes, los ideales de la clase política parecían reales y realizables. Vendieron la idea de llenar dichas necesidades y el pueblo las compró a largo plazo.  El problema es que, según fue pasando el tiempo, los ideales se hicieron cada vez más borrosos y dieron paso a intereses privados cada vez más fuertes, con largos tentáculos permeándolo todo.

   Poco a poco la realidad ha salido a la luz. Es falsa la seguridad que vende el anexionismo por ser imposible la unión con un imperio al que no le interesa legalizar una relación desigual y conveniente. Es falsa la seguridad en la colonia, por dejar vulnerable al país al no haber construido el andamiaje productivo del que habla Quiñones Soto. Pero la verdad más dolorosa es la del independentismo. Aun cuando es tan posible como obligada su ideología, este sector ha fallado y perpetuado la imposibilidad de la autorrealización del pueblo de Puerto Rico por unos egos que no conciben ponerse de acuerdo.

   Por tanto, la clase política que gobierna a Puerto Rico es una clase fracasada, con ideologías en decadencia que deben ser revisadas y actualizadas. Esta es una realidad que es necesario y urgente enfrentar.

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