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Clave la figura femenina en la gestoría cultural

Por Sandra Torres Guzmán

Para El Regional

   La historia del archipiélago borincano está impregnada de mujeres que se atrevieron a dejar huella por amor a la patria, más allá de los roles y prejuicios sociales.

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    Ejemplo de esta valentía que hilvana nuestra cultura fue Mariana Bracetti, quien bordó  la primera bandera nacional de Puerto Rico, mientras que Lola Rodríguez de Tió, dio vida a nuestro himno revolucionario a través de sus patrióticas letras.

    Ese hilo conductor que conecta las raíces puertorriqueñas está impregnado de féminas que han sido pieza clave para documentar las preocupaciones sociales y llevar un mensaje que en muchas ocasiones no se les ha permitido expresar.

Julie Laporte  “No la ha tenido fácil, ha tenido discrimen por atreverse a expresarse en medio de cómo se ha comportado nuestra sociedad. Sin embargo, aunque no se le reconozca, la mujer siempre ha sido de gran importancia en la preservación de nuestra cultura”, expresó la gestora cultural Julie Laporte.

    De acuerdo a Laporte, quien pertenece a la Liga de Poetas del Sur,  la participación de la mujer en las diversas manifestaciones culturales además de ser un desahogo personal, se transforma en una manera de denunciar las injusticias que se cometen contra los sectores discriminados por el resto de la sociedad.

    “En Puerto Rico, a lo largo de la historia han existido grandes poetas mujeres que con sus letras han llevado ese mensaje de lo que no está bien. Hay mucha poesía social entre las mujeres, mucha poesía existencial, evaluando lo que ocurre alrededor, que busca insertarse en la sociedad no solamente para hacer escuchar su voz, sino la voz de aquellos que no tienen la facilidad de la palabra para hacer sus reclamos”, sostuvo la también integrante de las Musas Descalzas.

    Para esta guayamesa, su participación activa en la poesía le inspiró a componer nuevas letras de bomba puertorriqueña desde hace más de una década. Es por esa razón que se ha dedicado a escudriñar en la historia de este género musical en el sur del país, ahora a través del Colectivo Umoja.

    “El estar buscando, leyendo, nutriéndome para escribir, fue lo que dio paso a la curiosidad natural de saber de dónde vienen las canciones de bomba, de dónde sale esa historia, fue lo que dio base para la creación de este proyecto de investigación que es el Colectivo Umoja”, confesó la cantadora de bomba.

    “Si vamos unos cien años atrás,       

aunque no en todos los casos, fue la mujer que a través de las canciones contaban las historias de las madres a los hijos y así a otras generaciones.  Si se iban a actividades era el hombre quien estaba al frente, pero la mujer ha sido responsable de preservar esa memoria”, reveló.

    “Los hombres tocaban y era la mujer la que cantaba”, agregó.    

     En la época moderna, la labor cultural de la mujer está encarnada en féminas como Julie Laporte, mediante la literatura, poesía y música.  Esto, con la colaboración de otras mujeres y hombres que forman parte de este colectivo investigativo.

Violeta Guzmán2     Otra mujer del sur que pone rostro a las nuevas manifestaciones culturales es la artista plástica Violeta Guzmán. Esta hija de Salinas se inserta en el ámbito artístico con una obra que retrata las emociones.

    Mas la vida de esta pintora no ha sido fácil, pues lo que para muchos puede ser un factor suerte al ser esposa Wichie Torres, uno de los artistas plásticos de mayor reconocimiento en el país, para ella representa un reto constante.

    “Wichie me motiva a seguir pintando, pero para una mujer es realmente duro el tratar de acceder a un mundo que es dominado por hombres. Y el lograr entrar a presentar mi obra ha sido un reto mucho mayor, para que se valore mi trabajo”, reconoció.

     Al igual que Julie Laporte, Violeta Guzmán reconoce que la aportación de la mujer en la cultura es vital, por la sensibilidad natural que de ella emana.

 Justina Díaz Bibal    Esa misma delicadeza e inspiración se transmite a través de la labor que realizan, que redunda en beneficio social.  Otro ejemplo vivo es la escritora Justina Díaz Bisbal, creadora de la Feria Puertorriqueña del Libro Usado.    

     Justina ha logrado vencer las dificultades económicas, sociales y ambientales para darle continuidad a este proyecto cultural que anualmente realiza en su residencia ubicada en Rancho Guayama en Salinas.

    “Es un trabajo arduo tanto físico como mental, pero la satisfacción de ver tanto a niños como a adultos de todas las edades e intereses, unidos por la literatura, es algo que al final del día nos hace sentir felices”, apuntó.

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