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Adiós al pintor del pueblo

Por Sandra Torres

Para El Regional

   Cientos de personas acudieron a su última cita con el maestro Luis Noel “Wichie” Torres Cubillé, quien falleció el viernes, 7 de febrero, tras batallar durante varios meses contra un quebranto en su salud.

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   El renombrado “pintor del pueblo” fue trasplantado del corazón en dos ocasiones, primero en 1992 y luego en el 2003, pero la fuerza de su espíritu y capacidad creativa lo mantuvieron activo en el arte, tanto en el lienzo como al brindar aliento y consejos a todo aquel que lo buscaba.

   Tanto fue el amor por su pueblo que el ayuntamiento ponceño junto a la familia del artista, transformaron el Teatro La Perla para el velatorio, a donde llegaron colegas de todas las generaciones, junto a artesanos, cantantes, poetas, escritores, vejigantes del Carnaval de La Playa y la Centenaria Banda Municipal, para rendirle homenaje póstumo.

   “Fue un proceso largo, un proceso bien fuerte, pero él luchó mucho, pero en un momento dado dijo ‘ya, yo creo que mi’ parte aquí está cumplida. Él se fue tranquilo, murió en mis brazos, yo vi esa felicidad y esa paz que solo Dios puede dar”, confesó entre lágrimas la viuda del pintor y también artista Violeta Guzmán.

   “Ahora más que nunca él vive y vivirá siempre en nuestro espíritu, en nuestro corazón y dejó un legado no solamente en el arte sino en el amor. Era un ser de luz, un ser noble, un guerrero, un gladiador y él era del pueblo, no solamente mío, siempre estuvo agradecido de su pueblo y me lo decía a cada rato, ‘yo me debo a mi gente, mi pueblo me ama y yo me debo a mi gente que me ayudó, hizo por mí cuando más lo necesité, cuando estuve enfermo”, relató Guzmán.

   La pintora nacida en Salinas elevó sus conocimientos en la plástica de la mano de su amado Wichie, que celebró sus éxitos sin hacer mucho ruido, precisamente para que el pueblo reconociera el talento de Violeta quien también brilla por luz propia.

   Durante el velatorio, Guzmán recibió un retrato pintado por el artista ponceño Ramón Esteban Rivera Cáliz, a nombre de la comunidad artística de Ponce y el Centro Cultural Carmen Solá de Pereira.

   Esa obra fue colocada junto al féretro del pintor, cuyo cuerpo era expuesto en el icónico escenario.

   “No lo vamos a olvidar, se ha perdido un baluarte de las artes plásticas a nivel del país completo, famoso y humilde a la vez porque nos enseñó mucho de esa humildad, ayudó mucho a la juventud, a los artistas jóvenes. Siempre su presencia era importante en las salas de exposiciones y sus palabras eran siempre de elogio para todo el mundo”, manifestó el artista José Balay.

   “Algo que debemos aprender los artistas que están empezando es de esa humildad de Wichie, porque siempre hacemos un cuadro y creemos que somos famosos, que vamos a vender y que la trayectoria está hecha, pues no es así. La trayectoria se hace cada día, hay seguir luchando y Wichie nos enseñó a todos con humildad”, agregó Balay, pasado presidente de la Junta de Directores del Centro Cultural de Ponce.

    Los restos del artista ahora descansan en el cementerio La Piedad, donde fue sepultado el pasado martes.

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