DeportesPortada

90 años de boxeo en Puerto Rico

Por Reinaldo Millán

EL REGIONAL

redaccion@elregionalpr.com

Publicidad

   El boxeo es tal vez el más completo de los deportes.

   Los boxeadores entrenan con un rigor superior al de otra actividad física competitiva.

   Desde levantarse por la madrugada para correr, meterse en el gimnasio a entrenar, hasta seguir al pie de la letra una dieta alimentaria casi a la perfección

   Una vez en el ring, el combatiente se enfrenta a su adversario con la seguridad de un sicoanálisista, la visión de un filósofo, la precisión de un cirujano y la resistencia de un maratonista.

   Pero también con la elegancia de un maestro de Ballet, o de Salsa, la matemática de un economista, la fuerza de un fisiculturista y el porte de un caballero.

   Y en la defensa hay quien posee la habilidad natural de detectar los lanzamientos de golpes como un radar.

   No falta el que demuestra todo eso en un puño como Casius Clay o en un movimiento de cintura como Muhammad Ali.

   Siempre se especula cuál fue el primer oficio del hombre. Seguramente que cortador de piedras, luego carpintero y más tarde cazador. Y todo se hizo golpe a golpe.

   En el boxeo se conjugan esas tres actividades. Se corta la piedra con los nudillos vendados, cuando el gladiador va moliendo a golpes a su adversario.

   También, se va martillando sobre un objetivo para ganar puntos e impresionar a un público.

   Y dentro de un cuadrilátero se va cazando una presa para alimento de fama y fortuna.

   El boxeo también es peligroso como un huracán, un sismo o una marejada mortal.

   En un puño se puede ir una vida, en un resbalón se puede perder la retina, o en un contacto de sangre de puede quebrar el sistema inmunológico.

   Pero en el boxeo también hay ternura. Eso se refleja en cada madre que presencia cada práctica y sufre cada golpe contra su hijo. Y en el padre que se esponja en cada victoria. Pero sobre todo, en el contacto telepático y espiritual que se conjuga en cada combate.

   En el boxeo también hay empresariado. Se trata de una actividad comercial que se potencia cuando los empresarios cuentan con destrezas gerenciales, conocimientos en Contabilidad y Finanzas, administración de recursos humanos, ciencias laborales, derecho mercantil y dentro de ese marco Mercadeo, Relaciones Públicas y Publicidad.

   Y está el entrenador. Ese señor que habla con los guantes y que ha repartido golpes y cogido guantazos. Que sin estudiarlo formalmente, es Trabajador Social, psicólogo, médico deportivo, maestro, mentor y hasta filósofo.

  El boxeo contagia a muchos con sus guantes. Inyecta con gran efectividad al peleador, persuade al entrenador, enamora al periodista, apresa al historiador y domina al contador y notario que habita en los narradores.

  Los intelectuales, seres vivientes que menosprecian la actividad física, también han sido llamados a la presencia del boxeo.

   Como nos relata Ernesto Bustos Garrido, “La noche de Mantequilla”, e llama el cuento que identificó a Julio Cortázar como un escritor de grandes aficiones, entre las cuales figuraban el jazz, los gatos, las mujeres enigmáticas, la novela policial, la política y el boxeo. Incluso, cuando llegó de Argentina a París, hizo de comentarista y relator deportivo en esa especialidad.

   Su ídolo de siempre fue un boxeador argentino llamado Juan Yepes, pero también admiró a Mohamed Alí, a Nicolnno Locche, al “Mono” Gatica y a “Sugar” Ray Robinson. (No confundir con “Sugar” Ray Leonard).

   A Cortázar le gustaba el boxeo porque era una contienda –decía él– de uno contra uno, de pleitear cara a cara un desafío. No le atraían mucho los deportes colectivos.

   A los músicos también los ha cautivado el boxeo. La lista es larga. Paul Simon, Bob Dylan, Antonio Paoli, Carlos Gardel, Felipe Rodríguez, para sólo mencionar un puñado.

     El libro, 90 años de boxeo profesional puertorriqueño 1927-2017, del veterano periodista y escritor Marvin Fonseca Barahona, quien fue inyectado con el líquido mágico que contiene el frasco del boxeo, contiene entrevistas, datos, estadísticas fotografías que recrean todo eso en 600 páginas maquetadas por el artista gráfico Héctor Ortiz Rivera.

   Desde Sixto Escobar hasta Miguel Cotto se relatan 90 años de boxeo. El capítulo sobre los árbitros quedo pendiente. Los árbitros, esos jueces supremos del cuadrilátero que contabilizan el sudor, marcan los golpes, y notarizan la pegada, son también referentes históricos de esa actividad física, psíquica y hasta espiritual que surge del boxeo.

   Fonseca Barahona tiene vasta experiencia en el Periodismo. Trabajó para la Agencia Española de Noticias EFE. También con Inter News Service. Ha formado parte de las mesas de redacción de los principales medios de Puerto Rico. Fue el presidente fundador de la Asociación de Periodistas Deportivos de Puerto Rico. Posee una maestría en Medios y Cultura de la Universidad del Sagrado Corazón.  Dirige actualmente el Museo del Olimpismo.

   Como escritor ha estudiado el olimpismo, la lucha olímpica, el arte al aire libre, los campeones de boxeo, y la historia de este deporte que tantas alegrías han brindado al país. Y ahora nos regala esta obra. 90 años de boxeo profesional puertorriqueño 1927-2017.

Comments

comments

Share:
Loading...